Transparente Oviedo

Fútbol

13 Junio 2020

Los azules firman uno de sus peores partidos desde su vuelta a segunda división ante una Deportiva Ponferradina que mereció más. El fondo norte del Tartiere lució un polémico «No es fútbol, es La Liga».
No es futbol, pero tampoco se puede pedir otra cosa. Y no me refiero a la nefasta salida de Javier Tebas para dar por finalizada La Liga, sino al paupérrimo espectáculo que ofreció ayer el Real Oviedo del «Cuco» Ziganda ante un Tartiere sin alma.
Poco, muy poco y malo. Los azules fiaron su suerte al balón parado formando con el mismo once que cosechara hace tres meses la victoria ante el Extremadura más la entrada obligada de Lucas, y el fútbol no apareció. El equipo comenzó acelerado, aritmico en la combinación y endeble en la ofensiva, donde Ortuño y Rodri se vieron superados por un planteamiento que uno no termina de entender.
Ziganda apostó por un fútbol directo que, ante un bloque como es la Ponferradina, hizo aguas en apenas minutos. Los de bierzo se sintieron cómodos antes las débiles acometidas que apenas se limitaron a ineficaces centros laterales y balones en largo sin destinatario.
Tan cómodos se sintieron los visitantes que apuntó estuvieron de ver puerta en dos acciones desafortunadas para el meta del conjunto azul. El primero de los errores de Lunin brindó un mano a mano a Yuri, al que se le notan los años en la carrera, y este no llegó a conectar un buen remate pese al regalo del cancerbero Ucraniano. El segundo de los errores supondría a la postre la mejor ocasión del encuentro, un corner cerrado que, tras una salida en falso del jugador cedido por el Real Madrid, este no acierta a despejar y terminó con el balón estrellado en la madera.
Los azules se marcharon a vestuarios con la soga al cuello y tras el asueto las cosas no iban a mejorar. La Ponferradina superó con creces al Real Oviedo en una segunda mitad donde por momentos un sorprendente Arribas sujetó al equipo en defensa.
Con el paso de los minutos Ziganda optó por cambiar de sistema y con ello llegó la única nota positiva del encuentro, el descaro del Borja. Inimaginables son las razones por las que este chaval, mejor jugador está temporada y que ha sido maltratado ya por dos entrenadores este año, no juega. De sus botas nacieron las únicas combinaciones del Real Oviedo en la aciaga noche de ayer, salvando gracias a ello un empate que, tras no haber ni siquiera tirado a portería, es lo más que podemos pedir.
La anécdota, lejos del esperpento mostrado sobre el césped, fue la protesta de los aficionados azules ante la situación que viven las aficiones de España, que no podrán entrar hasta septiembre a los estadios. Sobre el Fondo Norte del municipal ovetense lució una pancarta donde se ironizaba con el eslogan de La Liga.
Diego Gonzalez
Diego GonzalezRedactor
Joven apasionado por el deporte y te lo va a contar.

Rueda de prensa de Ziganda